Formentera...un paraíso
Agosto
2008
Estamos a mediados de agosto, la ciudad aletarga sus días y duerme más tranquila sus noches. Muchos están de vacaciones, mientras el resto lamentamos nuestra mala suerte bajo el aire acondicionado (qué suplicio para la garganta) de la oficina. Las calles se ven más desiertas de lo normal, y hasta pareciera haber más inmigrantes ... se nota que ellos no tienen pueblo al que ir a refugiarse. Por cierto...he estado unos días en el Moncayo, curando una garganta dolorida y cargando pilas ahora que se puede. Qué buena temperatura, que noches de fresco...¿porqué Zaragoza será tan áspera en su clima?. Casi prefiero que llegue el otoño: mañanas frescas y tardes refrescas, cielos nublados y grises y hojas que caen de los árboles caducos.
La Expo queda como consuelo original de este año, visitarla hace las tardes más entretenidas. El otro día visité Italia, Rumanía, El Vaticano y Mónaco. De todos ellos me quedo con el pabellón de la Santa Sede (odio reconocerlo: la Iglesia ha logrado capar el mensaje del agua, y lo ha llevado a su orilla evangelizadora). Italia bien (qué buenos recuerdos de mi estancia en la tierra transalpina el año pasado), Mónaco decepciona algo (su estanque multimedia es original pero pobre para una muestra de este nivel) y Rumanía ....es mejor entrar y verlo (o no verlo, que de hecho es lo que más bien parece cuando sales de sus cuatro paredes,...sí cuatro paredes...).
Volví a ver el espectáculo del Iceberg, esta vez (que buena idea) desde lejos y al amparo de un generoso techo que evitó mojarnos con la lluvia que cayó el pasado sábado noche.
La organización ya no espera llegar a los más de seis millones de visitantes. Por fin los barcos llegan hasta ranillas en su ascendente subida por las aguas del Ebro (eso sí ha sido un calvario...), y evitará el total fracaso de hacer navegable el Ebro (utopía para algunos, sueño de muchos). Eso sí, el regalo de los más de 30.000 tickets en el recinto para poder subir al Ebrobús huele a "recompensa" a la empresa concesionaria para acallar la desastrosa gestión en este asunto. ¿Nadie dimite? ¿nadie asume responsabilidades?. ...uffff en la Iberia nuestra de todos los días eso es casi imposible.
Yo sí que dimito ya de esta aburda realidad en la que las crisis no lo son sintácticamente, y desacelero progresivamente mis neuronas, a falta de algo mejor que hacer que esperar que septiembre no sea una pesadilla. Y no sólo por la vuelta al cole, el trabajo llegando en avalancha o los datos de paro creciendo a pasos agigantados, mientras el del crecimiento económico se ve reducido a la mínima expresión (¿llegaremos a crecimiento cero al final del año?¿entraremos en recesión?).
Pasado el 14 de septiembre esta ciudad deberá mirar hacia adelante, mientras los ecos de la expo de desvanezcan progresivamente. ¿Alguna meta en el horizonte?. No tengo ni idea de si nuestros políticos locales hayan diseñado una postexpo...otra aventura para soñar. Más bien tengo la impresión de que ellos tampoco tienen "ni idea".
Lo dicho, agosto adormece ...
Pasada la una de la madrugada de una noche estival, dedico estas primeras líneas en mi blog. Se trata de la necesidad de compartir mis inquitudes y mi visión sobre Zaragoza y todo lo que me rodea...
Acabo de volver de vacaciones, y me encuentro la ciudad a punto de empezar las suyas, algo que si no fuera por la expo, significaría tráfico más fluido, calles vacías a primera hora de la tarde. Pero no...
Afortunadamente los zaragozanos tenemos este verano la Expo, una posibilidad de acercarnos a otras culturas y compartir por unas horas con gente de otros sitios aquello de que "Zaragoza ha cambiado".
La ciudad ha descubierto nuevos iconos arquitectónicos, hitos de la modernidad por la que esta ciudad empieza a ser reconocida. La Torre del Agua, el Pabellón Puente, el pabellón de España y el de Aragón...serán legados de una expo cuyo espíritu quedará para siempre unida a esta ciudad. Lo reconozco, hasta hoy había tenido sana envidia de otras ciudades en donde la vanguardia y el futuro se reflejaba en forma de construcciones señeras...
Pues bien, en Zaragoza ya tenemos nuestros nuevos emblemas.
Y a todo eso se une unas fantásticas riberas del Ebro, recuperadas para la ciudad y que la ciudadanía esta ya haciendo suyas, especialmente los fines de semana. A muchos zaragozanos nos ha sorprendido descubrir que efectivamente el Ebro pasa por aqui, y nos regala sus aguas.
El transporte mas ecológico en forma de carriles bici aumenta de forma espectacular, y se dan los primeros y tímidos avances en una red de transporte global y que comunique el centro y su entorno. La primera línea de una red de cercanias que crezca con los años. Un tranvia cuya linea Valdespartera-Parque Goya se vea complementada en un futuro (espero que cercano y real) con alguna línea de metro....
¿Utopia?
Atrevámonos a soñar, ahora que parece hemos roto con el pesimismo existencial del aragonés-
Un halo de optimismo y esperanza brilla como faro en la noche. Como esa torre del agua que de noche proyecta su tenua pero constante luz. Sí, estoy aqui¡¡¡ -parece decirnos...
Lo que me lleva a lanzar una afirmación con forma de pregunta en el aire. Si, soy zaragozano, ¿y qué?.